Neymar, sus abuelos y la ruptura con el Madrid

Neymar, sus abuelos y la ruptura con el Madrid

El autobús del infantil A del Real Madrid esperaba al último pasajero, un chaval brasileño que se había entrenado dos semanas con el equipo, poco antes de comenzar la Semana Santa de 2006. Los chicos apenas sabían nada de él, excepto que se llamaba Neymar y destacaba por su habilidad.

Le esperaban porque había un largo viaje, hasta la Costa Brava, donde se disputaba la Mediterranean Internacional Cup, conocida en el mundillo como MIC, uno de los torneos más prestigiosos del mundo en las categorías infantiles y juveniles. Pocas horas antes les habían dicho en el club que Neymar había pasado las pruebas y que jugaría con ellos en el Real Madrid. “Nos dijeron que le diéramos la enhorabuena”, comenta Fran Sol, delantero centro de aquel equipo infantil y ahora enrolado en el Villarreal. Pero el autobús arrancó sin Neymar.

El agente y los padres del jugador brasileño exigieron una suma de 60.000 dólares, el precio de un nuevo piso para los abuelos del chico, que vivían en unas deficientes condiciones de vida. El Real Madrid no aceptó la cláusula.

El corto episodio de Neymar en Madrid comenzó pocas semanas antes en una conversación que mantuvo Wagner Ribeiro, su representante, con algunos dirigentes del club. Ribeiro también representaba a Robinho, el fichaje estelar del verano anterior. De Robinho se decía en Brasil que era el nuevo Pelé, temible etiqueta que se ha colocado sobre varios fenómenos juveniles brasileños. Encontrar un nuevo Pelé es lo más parecido a un Santo Grial del fútbol. No detectarlo es malo. Desestimarlo es mucho peor. Es la peor pesadilla para los ojeadores y servicios técnicos de los grandes clubes.

Un genio de 14 años
Un problema recurrente para el Real Madrid es la considerable cantidad de nuevos Pelés que aparecen por el club, se someten a las pruebas pertinentes y son rechazados porque no tienen nada especial. El trámite supone gastos de viaje y alojamiento, abonados por el Real Madrid.

En muchos casos, el asunto se ha observado como un camelo que garantiza unas vacaciones pagadas. Algo de eso le dijeron a Wagner Ribeiro cuando habló por vez primera de Neymar, un chaval del Santos que acababa de cumplir 14 años. “Es una maravilla. No os lo podéis perder”, aseguró. “No hay problema en verle, siempre que le pagues el viaje”, le respondieron en el Real Madrid, cansados de malas experiencias. “Perfecto”, contestó el agente brasileño.

La respuesta alimentó la curiosidad en el Real Madrid. Ribeiro no estaba de broma. Tampoco fue una broma lo que sucedió después. Neymar viajó a Madrid desde Sao Paulo, un viaje de diez horas que luego aconseja descanso y una mínima adaptación al cambio horario. No fue el caso. Neymar llegó a Barajas y desde allí, sin pasar por el hotel, se trasladó a Valdebebas. Le esperaban en el campo 10, donde ya estaba formado el equipo de su edad, el infantil A, donde destacaban el defensa Dani Carvajal, el centrocampista Álex Fernández y los delanteros Pablo Sarabia y Fran Sol.

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“¿No estarás nervioso?”, le dijo un empleado del club mientras bajaba las escaleras para dirigirse al campo. Neymar le miró, sonrió, no dijo una palabra y entró en el campo. De lo que ocurrió en el entrenamiento hay versiones diferentes. “Vimos a un chaval muy pequeño y muy flaco. Habilidoso, eso sí, pero no nos dejó boquiabiertos”, señala Fran Sol. “Nos habíamos acostumbrado a que vinieran a probar jugadores de todas partes. Por el Real Madrid siempre pasa gente muy buena”, agrega.

Entre los ojeadores y técnicos del Real Madrid, la impresión que produjo el primer entrenamiento de Neymar fue extraordinaria. “Cada jugada era especial. Hacía todo. Causó tanto impacto que en el siguiente partido le alinearon con jugadores dos años mayores que él. Lo mismo. Otro recital”, declara un técnico de aquella época que prefiere guardar el anonimato.

El asunto Neymar alcanzó tal prioridad que los dirigentes del club se reunieron con el padre y Wagner Ribeiro. Llegaron a un acuerdo en todo, tanto en el aspecto económico como en algunas condiciones laterales. Entre otras cláusulas figuraba la correspondiente a la elección y el pago del colegio de la hermana de Neymar. El fichaje se dio por hecho, pero la parte brasileña no lo rubricó. Surgió un problema imprevisto.

60.000 dólares decisivos
El padre de Neymar comunicó al Real Madrid que los abuelos del jugador se quedarían en Brasil. Vivían en unas condiciones de precariedad y la familia quería que se trasladasen a otra casa. ¿El precio? 60.000 dólares. La negociación coincidió con un periodo turbulento en el Madrid. Florentino Pérez había abandonado el club días antes. Su sucesor, Fernando Martín, estaba decidido a convocar elecciones a principios de verano. En el Madrid parecía que había cuestiones más importantes que el contrato de un niño brasileño. De todo eso no estaban informados los integrantes del infantil. Esperaban en un autobús a su nuevo compañero. Neymar no llegó. Siete años después, en 2014, fichó por el Barça. Dicen que por 95 millones de euros.

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