La locura se apodera de América

La locura se apodera de América

Algo le estaba faltando a la Copa América. El torneo saltó por los aires en Valparaíso. La locura se apoderó del Ecuador-Bolivia, protagonistas de un partido de fútbol con el solo respiro del final. Los bolivianos lograron sobrevivir. Lo hicieron con extremo sufrimiento después de ir ganando 0-3 al descanso. No sabían lo que les esperaba después, aunque mereció la pena. El triunfo es histórico para Bolivia, que no ganaba en la competición desde el lejano 1997.

Ecuador estuvo a punto de poder, de levantar un resultado tan dramático como el que se llevó al descanso. Hizo dos goles y se quedó a solo uno de empatar. Romel Quiñónez, portero de la causa futbolística boliviana, abanderó la resistencia. La historia le señalará como héroe con todas las de la ley. Tuvo el viento a favor del partido a pesar de tenerlo en contra durante toda la segunda mitad.

Bolivia era el tapado. Su aparición en la segunda jornada fue apoteósica. Ecuador acompañó. Concedió tres veces y su rival no tuvo piedad. Raldes cabeceó sin marca en un córner, Smedberghizo un golazo a pase de un Martins que robó la cartera de Ayoví y el propio Martins firmó el tercero tras un penalti absurdo de Erazo, que pensó que estaba en un tatami. Antes del tercero, Quiñónez le paró una pena máxima a Enner Valencia. Del 1-2 se pasó al 0-3 sin mucho tiempo para asimilarlo.

Ecuador perdió los nervios. Atacó sin cabeza. Igual o menos tuvo en su campo. Bolivia aprovechó las que tuvo y el partido parecía acabado, pero en América todo es posible.

Quiñónez resiste
El encuentro cambió tras el descanso. No el guión, claramente escrito. Bolivia se defendía en su cueva y Ecuador atacaba con todo. El partido lo modificó Quinteros con los cambios. EntraronCazares e Ibarra y la ‘Tri’ encontró los caminos para entrar. Enner Valencia marcó nada más reanudarse el partido después de un jugadón de Jefferson Montero. El mensaje era evidente: a Bolivia le iba a tocar sufrir. Y mucho.

Ecuador, que fue perdiendo la fe con el paso de los minutos, la recuperó con el golazo de Bolaños en el 82′. El encuentro estaba en un gol que ya no llegó. Noboa se topó con el larguero y cuando no era la madera ahí estaba Romel Quiñónez, que paró al principio y al final. El portero fue el más cuerdo de todos. Locura boliviana. Cuánto tiempo llevaban esperando.

DÉJANOS TU COMENTARIO